Hay una situación más común que ninguna otra: la empresa depende de la tecnología para todo, y nadie sabría decir cuáles son sus tres riesgos principales. No es que la respuesta sea difícil: es que nadie sabe qué preguntar. Esta pieza existe para eso.

El riesgo tecnológico de cualquier empresa cabe en ocho áreas. No hace falta saber qué es un firewall para recorrerlas: basta con responder con honestidad a una pregunta por área.

  1. Gobierno. ¿Alguien tiene el encargo de mirar la tecnología en su conjunto, o cada decisión se toma donde surge?
  2. Sistemas. ¿Existe una lista de los sistemas que usa la empresa y de cuáles depende de verdad?
  3. Proveedores. ¿Sabes qué proveedores pueden entrar en tus sistemas o tocar tus datos?
  4. Accesos. Cuando alguien se va de la empresa, ¿alguien comprueba que sus accesos se cierran?
  5. Datos. ¿Sabes qué datos personales guardas, dónde, y quién puede verlos?
  6. Ciberseguridad. Si mañana un ataque cifra tus sistemas, ¿sabes cuánto tardarías en recuperarlos?
  7. Cambios. Cuando algo cambia en tu tecnología, ¿queda registrado en algún sitio, o se sabe "preguntando"?
  8. Inteligencia artificial. ¿Sabes en qué partes de tu empresa ya se está usando IA, aunque nadie la haya aprobado?

Cada «no» y cada «no lo sé» es información valiosa: señala exactamente dónde está tu exposición sin necesidad de un informe de cien páginas. Y tres «no sé» seguidos en la misma área dicen más que cualquier auditoría que todavía no has hecho.

No hace falta ser técnico para conocer tu riesgo tecnológico. Hace falta responder preguntas sencillas con honestidad, y que alguien las vuelva a hacer cada cierto tiempo.

Para bajarlo a la práctica hemos preparado una guía descargable de dos páginas. La primera resume lo esencial: qué es el riesgo tecnológico, las ocho áreas donde vive y los seis términos que conviene conocer. La segunda es la autoevaluación: las ocho áreas desplegadas en 24 preguntas de sí o no, que un gerente responde en unos veinte minutos sin ayuda técnica, con una guía de lectura del resultado al final. Imprímela, respóndela con quien lleve vuestros sistemas, y guarda la hoja: repetirla dentro de seis meses te dirá si mejoras o solo acumulas suerte.

Si el resultado te deja con la sensación de que falta el mapa de base, esa lista de sistemas de la que depende todo lo demás es por donde se empieza: El inventario que no tienes.