Contratar un servicio con IA ya no es una decisión de laboratorio: toca datos de clientes, procesos reales y, cada vez más, obligaciones legales. Estas diez preguntas no requieren conocimientos técnicos y separan a los proveedores serios de los que solo tienen una demo bonita.

  1. ¿Qué datos míos usa el servicio y dónde se procesan? País, proveedor de infraestructura y si salen de la Unión Europea.
  2. ¿Se entrenan modelos con mis datos? Si la respuesta no es un "no" claro y por escrito, asume que sí.
  3. ¿Qué subproveedores hay detrás? El modelo de lenguaje, el hosting y las analíticas suelen ser terceros que no aparecen en la propuesta.
  4. ¿Qué certificaciones puede enseñarme? ISO 27001 o SOC 2 no garantizan nada por sí solas, pero pedirlas cambia la conversación.
  5. ¿Qué pasa cuando el servicio falla? Compromiso de disponibilidad, plan de continuidad y a quién llamo un domingo.
  6. ¿Cómo me voy? Exportación de datos en formato utilizable y plazo de borrado verificable al terminar el contrato.
  7. ¿Qué registro queda de lo que hace la IA? Si un agente actúa sobre tus sistemas, alguien tiene que poder reconstruir qué hizo y cuándo.
  8. ¿Quién responde si la IA se equivoca? El contrato debería decirlo antes de que ocurra, no después.
  9. ¿Cómo se prepara para las obligaciones de transparencia del AI Act? Si el servicio habla con tus clientes o genera contenido, esa obligación también te alcanzará a ti.
  10. ¿Cómo y cuándo me avisan de un incidente? Plazo concreto y canal concreto. "Lo antes posible" no es un plazo.

No hace falta que las diez respuestas sean perfectas. Hace falta que existan, por escrito, antes de firmar. Un proveedor que no puede responder a estas preguntas no está listo para tus datos, y un contrato que no las recoge te deja solo cuando algo falle.

El terreno donde estas preguntas se vuelven urgentes, con la IA y el cloud empujando en los planes de los equipos de riesgo, lo dibujamos en El universo de riesgo tecnológico en 2026.